¿Baños públicos? Los cinco intocables

A nadie le gusta hacer uso de un baño que no sea el suyo. Por muy limpio que aparente estar, todos preferimos los sanitarios de casa a los de un centro comercial, un cine o un aeropuerto. Pero, como pasamos tantas horas fuera de nuestro hogar, muchas veces es inevitable. Por eso, hoy les contamos los cinco elementos intocables en un baño público.

Porque sí: ¡todos pensamos que las bacterias y gérmenes van a venir a por nosotros! Los micrococos, estafilococos y estreptococos acechan atentos a nuestra llegada. Usando los sanitarios con cierto cuidado evitaremos contagios innecesarios.

  • La grifería del lavamanos

Es obvio y normal: después de salir del habitáculo del baño, vamos a lavarnos las manos. ¿Te has parado a pensar que ese grifo lo abre todo el mundo con las manos sucias? Lo ideal es, tras hacer uso del lavabo, cerrar el grifo con la ayuda de una servilleta de papel, para no entrar de nuevo en contacto con los gérmenes anteriormente depositados en ella.

  • El suelo

Nadie entra al baño y toca el suelo con las manos, pero sí es habitual que, si no encontramos la percha correspondiente, nuestros bolsos y mochilas acaben en él. ¿Lo mejor si no hay ‘ganchito’? ¡Qué permanezca en nuestros hombros!

  • El inodoro

Otra de las costumbres que tenemos es cubrir el asiento del inodoro con papel higiénico. Error; nuestra piel ya actúa como barrera natural y nos protege de todos esos bichitos indeseados.  Al contrario de lo que creemos, el papel tiene una mayor adhesión a las bacterias y, consecuentemente, a nuestro cuerpo.

  • El pomo de la puerta

Porque no todo el mundo se lava las manos al salir de los baños, el pomo de la puerta de salida puede ser un auténtico foco de gérmenes. Ábrela con papel o, si lo deseas, aplica gel desinfectante una vez tu aventura en el baño haya terminado. Existen botes pequeñitos y muy cómodos que podemos cargar en nuestros bolsos.

  • La tapa del inodoro

Al tirar de la cisterna, si no hemos bajado la tapa, miles de bacterias ‘vuelan’ por el baño, con lo que es más fácil que alguna acabe con nosotros. Baja siempre la tapa y evitarás que salgan disparadas sin necesidad. Eso sí, utilizando un papel para ello.

Con estos consejos, que en ocasiones parecerán un poco de maniáticos, te asegurarás de que ese habitual lavado de manos al salir de un baño público se ha completado, de verdad, con éxito para tu salud.

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