Grifos termostáticos: todo lo que no sabías

El concepto de grifo termostático está en auge, pero estamos seguros de que hay muchos aspectos que todavía desconoces. Ya te adelantamos que nos ayudan a ahorrar, son cómodos, nos aportan seguridad y son ideales para todos los baños. Sus curiosidades, te las descubrimos hoy en este post.

¿Qué son?

Para empezar, partamos de la base. Decimos que un grifo es termostático cuando nos permite, de antemano, regular la temperatura a la que queremos el agua caliente de la ducha. Esto hace que nos olvidemos de los odiosos cambios de temperatura que cada invierno sufrimos en la ducha y vayamos directamente al punto de partida.

¿Cómo funcionan?

El funcionamiento de este tipo de grifos se debe a una válvula que podemos encontrar en su interior. Esta tiene tres vías: la del agua caliente, la del agua fría y la del agua ‘mezclada’. Es esta última la que dejará salir el agua a la temperatura que le hayamos indicado.
En el caso de que, accidentalmente, se corte el agua fría, automáticamente se cierra la válvula de agua caliente, para evitar quemaduras.

¿Cuáles son sus ventajas?

  •  Comodidad: gracias a estos grifos no perdemos tiempo esperando el agua deseada. De primeras, sale como la hemos buscado
  • Seguridad: evitar cambios de temperatura bruscos es sinónimo de evitar quemaduras por exceso de agua caliente.
  • Ahorro: la regulación del caudal y la temperatura harán que no derrochemos agua. Se estima que, gracias a ellos, podemos ahorrar un 40% de agua en cada ducha.
  • Sin sorpresas: como a través de este grifo sale el agua a una presión constante, no nos llevaremos sustos cuando alguien tire de la cisterna o abra el agua del fregadero.
Conociendo ya qué son, cómo funcionan y cuáles son sus ventajas, si te has decidido por uno de ellos, debes saber cómo elegir el adecuado. Estos son los puntos que debemos mirar atentamente.

Botón de seguridad

Desde AQUA MOBEL consideramos que es imprescindible que el grifo tenga un botón de seguridad en la manilla. Su misión es de tope de seguridad. Normalmente, viene determinado de fábrica a 38 grados y es el que evita las ya mencionadas quemaduras, sobre todo en niños o ancianos.

¿Para qué lo queremos?
No son iguales aquellos grifos para duchas que para bañeras, ya que pueden tener una o dos salidas. En función de lo que necesitemos, debemos elegir. Como curiosidad, podemos destacar que también podemos encontrar estos grifos regulables para lavabos o cocinas.
Caudal mínimo
En este sentido, existe una normativa que nos orienta. El caudal de los grifos  establece que, para el baño, el caudal debe ser superior a 20 litros por minuto con el grifo abierto al máximo a las temperaturas de 34, 38 y 42 ºC y con una presión de agua de tres bares. Para ducha, la norma establece que el caudal de agua debe ser igual o superior a 12 litros por minuto.
Apuesta por la calidad
Lo sugerimos siempre y para los grifos, no va a ser menos. Toda grifería debe ser fabricada con una aleación acorde a la norma UNE-EN 1982:2009. Es recomendable, asímismo, que estén marcados con el distintivo CE. Las versiones low cost no son buenas amigas, pues es probable que cumplamos con el dicho de que ‘lo barato sale caro’.
Si te decides por uno de ellos, como siempre, estaremos encantados de asesorarte y orientarte en tu elección. Recuerda que contamos con cientos de piezas en stock y que los cambios pueden ser prácticamente inmediatos.

 

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