¿Necesita mi baño una reforma?

Si cuando entras a la ducha crees que viajas al pasado, la reforma te está llamando a gritos. Deja de sentirte como en un capítulo de “Cuéntame” y disfruta de ese, muchas veces, olvidado rincón del hogar. Al fin y al cabo, pasamos en él mucho tiempo de nuestra vida.

A diferencia del salón o el cuarto de estudios, por el baño pasan todos los miembros de un mismo hogar. Para que su visita se convierta en la desconexión que necesitamos al final del día, lo mejor es acondicionarlo de una manera cómoda y práctica.

Por ello, te contamos cinco indicios de que, ahora sí, tu baño necesita un cambio.

  • Si no hay producto mágico de limpieza que sea capaz de blanquear las manchas de humedad, la suciedad o las juntas ennegrecidas, no hay nada que hacer.
  • Si no recuerdas cuál fue el último céntimo que invertiste en renovar cualquier pieza de la estancia, o si tu última inversión en el baño fue una cortina, hace no se sabe cuánto tiempo, el problema es serio. Pronto empezarán a romperse cosas de la antigüedad.
  • Si para maquillarte tienes que hacer contorsionismo, o las bombillas fundidas superan en número a las que funcionan, igual es que tienes que cambiar directamente el plafón. Vamos dejando pasar esa falta de luz y, cuando nos damos cuenta, estamos con velas. ¿Es necesario llegar hasta ese punto?
  • ¿Te acuerdas de qué color era la pared que está detrás del mueble-carrito? Antes de que amontonaras champús, cajas con secadores y cremas, tenía un color que no consigues recordar. Los diseños actuales de mobiliario requieren poco espacio y nos aportan gran almacenamiento. Suspendidos, con puertas que facilitan la limpieza… Ante tanta variedad, conformarte con aquel carrito de varillas oxidadas ya no es una opción. Orden y estética van de la mano, ¡ponte manos a la obra!
  • Cuando elegiste aquella bañera, en casa eran sólo dos. Hoy, con dos pequeños correcaminos, cuando la cortina acumula hongos constantemente y la superficie de la bañera ya es resbaladiza, es cuando apostar por una mampara o sustituir la bañera por un plato de ducha te ayudarán a huir del infierno. Al fin y al cabo, ahora tu baño duplica el número de visitas diarias.

Por ello, si esta noche al entrar al baño te encuentras con alguna de estas circunstancias, para y piensa: la próxima obra que ejecutes en casa, tendrá agua de por medio.

 

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